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Se ha dicho hartas veces que el problema de España es un problema de cultura. Urge, en efecto, si queremos incorporarnos a los pueblos civilizados, cultivar intensamente los yermos de nuestra tierra y nuestro cerebro, salvando para la prosperidad y enaltecimiento patrios todos los ríos que se pierden en el mar y todos los talentos que se pierden en la ignorancia.

Santiago Ramón y Cajal, 1 de mayo de 1922

Sustraiak-Raices: ayudas de Gobierno de Navarra a entidades culturales para proyectos de difusión de la cultura popular tradicional 2019



ORDEN FORAL 34E/2018, de 26 de noviembre, de la Consejera de Cultura, Deporte y Juventud, por la que se aprueba la “Convocatoria de subvenciones a entidades culturales para la realización de proyectos de difusión de cultura popular tradicional 2019. Sustraiak-Raíces”. Identificación BDNS: 425792.


11 de diciembre, comienza un nuevo proyecto para investigar la Ciudad Romana de Santa Criz de Eslava


Un equipo de investigadores, historiadores y arqueólogos, de la Universidad de Navarra y de la Universidad Complutense de Madrid, en colaboración con Txaro Mateo, arqueóloga de Santa Criz de Eslava, van a trabajar durante estos días en la medición, análisis y estudio estructural del foro de Santa Criz de Eslava.

Los trabajos son posibles gracias a un proyecto financiado por la UNED Pamplona en colaboración con la Fundación Caja Navarra y la Obra Social "la Caixa"

10 de diciembre, aniversario de la entrega del Premio Nobel de Medicina a Santiago Ramón y Cajal



Un 10 de diciembre, del año 1906, Santiago Ramón y Cajal, natural de Petilla de Aragón, recibe el Premio Nobel de Medicina, viéndose así reconocidos su trabajo y su aportación a la neurociencia.

Foto: Instituto Cajal-CSIC
Fue uno de los científicos más importantes del siglo XX, destacando su labor en el desarrollo de la teoría neuronal y su obra “Textura del sistema nervioso del hombre y de los vertebrados”. Fundó en Madrid el Instituto Cajal para el desarrollo de la investigación neurohistológica.


Fallado el III concurso fotográfico “Fiestas de Sangüesa-Zangoza 2018”

El jurado del III Concurso fotográfico “Fiestas de Sangüesa/Zangoza 2018” organizado por la Comisión de Educación, Cultura, Euskera, Turismo y Festejos del Ayuntamiento de Sangüesa /Zangoza, ha concedido el primer premio del certamen al sangüesino de 43 años, Enrique Ruiz Huelva, por su fotografía ”¿Encierro o fuegos?”. Una imagen que recoge un instante de la colección de fuegos artificiales desde un enfoque que a su vez muestra parte del recorrido del encierro. Este primer premio está dotado con 250€.

El jurado ha concedido el segundo premio, dotado con 100€, a Raúl Gárate Arrieta, natural de Elizondo, de 36 años, residente en Sangüesa por su fotografía “A la carrera” cuyo protagonista es el recorrido del toro de fuego, una cita obligada en las fiestas de Sangüesa que reúne a pequeños y mayores.

Y el tercer premio, dotado con 50€, ha sido para Sara Pérez Izquieta, sangüesina de 29 años, por su instantánea “Adiós con el corazón”. La fotografía capta el momento íntimo y especial de recogida de los gigantes y cabezudos al finalizar las fiestas.

El jurado del III Concurso fotográfico de las Fiestas de Sangüesa-Zangoza ha estado compuesto por Sonia Senosiain, Antonio Franca, Santiago Guallar, Jone Usoz y Javier Solozábal.

21/11- Taller de formación para proyectos de interés cultural de la Baja Montaña

El pasado 21 de noviembre, 9 personas de 8 entidades locales y sociales de la comarca participaron en el marco de la Estrategia para la Atención del Patrimonio y la Cultura de la Baja Montaña, en una formación teórico-práctica en la Casa de Cultura de Sangüesa.

Un taller de dos horas de duración impartido por Ana Zabalegui en el que pusieron en común diversos proyectos y se dieron pistas muy interesantes sobre como comunicar las acciones de cultura y de patrimonio para atraer a colaboradores, patrocinadores o mecenas.


116 personas asistieron a las presentaciones de la Estrategia de Atención al Patrimonio y la Cultural de la Baja Montaña


La información es el primer paso en todo proceso participativo. Entre los días 11 y 21 de octubre se han realizado 13 actos de presentación de la Estrategia de Atención al Patrimonio y la Cultura de la Baja Montaña.


En total han asistido a estas jornadas 116 personas.


Terminada esta ronda informativa por toda la comarca os traemos aquí algunas imágenes de cómo han sido las sesiones.












y sobre todo prestar atención a nuestra CULTURA

La UNESCO, en el año de 1982, en la "Conferencia Mundial sobre las Políticas Culturales" celebrada en México reconoce que la comunidad internacional entiende que:

“...la cultura puede considerarse actualmente como el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o un grupo social. Ella engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales al ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias y que la cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden.”[1]

Para armar nuestra Estrategia nos interesa todo lo que tiene que ver con la cultura viva:

Las manifestaciones culturales como forma de expresión procedente de todo un sistema socio-cultural – la Baja Montaña- que reflejan cada una de las formas de expresión y representación del mundo que nos rodea, a las relaciones existentes entre los vecinos de cada pueblo  de la comarca y de los pueblos entre sí; así como sus principios, ideologías, ciencia, artes, historias, mitos, creencias y religión.
Esas manifestaciones culturales que mantenemos, conservamos o tan solo recordamos a través de ritos religiosos, danzas típicas, artesanía, creencias,  música, vestimentas, tipos de alimentación y cualquier muestra folclórica.

También nos interesan  toda la actividad cultural de la Baja Montaña, esto es todo evento o reunión que organizan nuestros grupos, nuestras asociaciones, nuestras personas y que tienen que ver con la rehabilitación, conservación, preservación y cuidado del patrimonio, pero también con su animación, gestión y puesta en valor.

Por supuesto, nos interesa todo lo que tiene que ver con la creación cultural: interpretación teatral, interpretación musical, la redacción de textos teatrales, guiones cinematográficos, composición musical, elaboración de textos literarios en el formato que sea desde la poesía a los cuentos y  las novelas largas o cortas, en castellano o en euskera, la creación coreográfica, la pintura, el muralismo, la artesanía, la gastronomía, la moda, la escultura, la fotografía, la arquitectura y… por qué no la jardinería; los grabados; los cómics y los grafittis…

Y sobre todo, en la definición y el diseño de esta Estrategia nos interesan las personas que organizan manifestaciones, generan actividades, crean y recrean.

Con esta Estrategia queremos trabajar alrededor del Patrimonio Cultural de la Baja Montaña...

Y... para ello, tenemos que establecer a que nos referimos cuando hablamos de Patrimonio Cultural

“Patrimonio” es un término que procede del latín “patrimonium”. Su significado más básico se refiere  al conjunto de bienes que pertenecen a una persona, ya sea natural (cada uno de los individuos) o jurídica (un grupo, un ayuntamiento, una asociación, una empresa…).

Muchas veces se utiliza para nombrar a “lo que es susceptible de estimación económica”, aunque también puede usarse de manera simbólica.
Si nos fijamos en la composición etimológica de la palabra (la suma de “patri”-padre- y “monium” –recibido-) podríamos definir Patrimonio como “lo recibido por línea paterna”, “lo heredado del padre”. Y es que es una palabra que se emplea desde la época de los romanos. Durante la República, época del derecho romano temprano, la propiedad familiar de los patricios (palabra que también deirva de “pater”) se transmitía de generación a generación y todos los miembros de una “gens” o familia amplia tenían derecho a heredar.

Este uso original se fue extendiendo hasta referirse a los bienes y derechos a los que las personas acceden como miembros de alguna comunidad. Con el paso del tiempo, y ya a mediados del siglo XVIII-principios del XIX, el Código Napoleónico, considera que  el patrimonio  es tanto lo que hereda una persona como lo que es de propiedad; sin embargo, el patrimonio solamente abarca elementos capaces de ser evaluados monetariamente o de apreciación pecuniaria. 

A partir de aquí, muchas veces se utiliza para nombrar a “lo que es susceptible de estimación económica”.  Y también comienzan a emplearse el término con “apellidos”: patrimonio industrial, patrimonio religioso, patrimonio civil… y patrimonio cultural.

La máxima autoridad mundial en Patrimonio Cultural es la UNESCO[1], esta entidad nos explica la relación entre Patrimonio y Cultura:
“El patrimonio cultural en su más amplio sentido es a la vez un producto y un proceso que suministra a las sociedades un caudal de recursos que se heredan del pasado, se crean en el presente y se transmiten a las generaciones futuras para su beneficio. Es importante reconocer que abarca no sólo el patrimonio material, sino también el patrimonio natural e inmaterial. Como se señala en Nuestra diversidad creativa, esos recursos son una “riqueza frágil”, y como tal requieren políticas y modelos de desarrollo que preserven y respeten su diversidad y su singularidad, ya que una vez perdidos no son recuperables.
Hoy en día el patrimonio cultural está intrínsecamente ligado a los desafíos más acuciantes a los que se enfrenta toda la humanidad, que van desde el cambio climático y los desastres naturales (tales como la pérdida de biodiversidad o del acceso a agua y alimentos seguros), a los conflictos entre comunidades, la educación, la salud, la emigración, la urbanización, la marginación o las desigualdades económicas. Por ello se considera que el patrimonio cultural es “esencial para promover la paz y el desarrollo social, ambiental y económico sostenible”.
La noción de patrimonio es importante para la cultura y el desarrollo en cuanto constituye el “capital cultural” de las sociedades contemporáneas. Contribuye a la revalorización continua de las culturas y de las identidades, y es un vehículo importante para la transmisión de experiencias, aptitudes y conocimientos entre las generaciones. Además es fuente de inspiración para la creatividad y la innovación, que generan los productos culturales contemporáneos y futuros. El patrimonio cultural encierra el potencial de promover el acceso a la diversidad cultural y su disfrute. Puede también enriquecer el capital social conformando un sentido de pertenencia, individual y colectivo, que ayuda a mantener la cohesión social y territorial. Por otra parte, el patrimonio cultural ha adquirido una gran importancia económica para el sector del turismo en muchos países, al mismo tiempo que se generaban nuevos retos para su conservación.”[2]

La UNESCO reconoce que no es fácil definir y clasificar el Patrimonio Cultural, no obstante, recogiendo tanto lo que cuentan los expertos mundiales y algunos declaraciones y legislaciones internacionales[3] establece que

Patrimonio cultural

i)                los monumentos: obras arquitectónicas, de escultura o de pintura monumentales, elementos o estructuras de carácter arqueológico, inscripciones, cavernas y grupos de elementos, que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia, del arte o de la ciencia;
ii)               los conjuntos: grupos de construcciones, aisladas o reunidas, cuya arquitectura, unidad e integración en el paisaje les dé un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia, del arte o de la ciencia;
iii)             los lugares: obras del hombre u obras conjuntas del hombre y la naturaleza, así como las zonas, incluidos los lugares arqueológicos, que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista histórico, estético, etnológico o antropológico.

Patrimonio natural

i)                Los sitios naturales pueden pertenecer al patrimonio cultural, pues la identidad cultural está estrechamente relacionada con el medio ambiente natural en el que se desarrolla. Los ambientes naturales llevan la huella de miles de años de actividad humana y su apreciación es, sobre todo, una construcción cultural.
ii)               los monumentos naturales constituidos por formaciones físicas y biológicas o por grupos de esas formaciones que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista estético o científico;
iii)             las formaciones geológicas y fisiográficas y las zonas estrictamente delimitadas que constituyan el hábitat de especies animales y vegetales amenazadas, que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista de la ciencia o de la conservación;
iv)             los lugares naturales o las zonas naturales estrictamente delimitadas, que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista de la ciencia, de la conservación o de la belleza natural.

Patrimonio cultural y natural subacuático

 “todos los rastros de existencia humana que tengan un carácter cultural, histórico o arqueológico, que hayan estado bajo el agua, de forma periódica o continua, por lo menos durante 100 años, tales como:
i)                los sitios, estructuras, edificios, objetos y restos humanos, junto con su contexto arqueológico y natural;
ii)               los buques, aeronaves, otros medios de transporte o cualquier parte de ellos, su cargamento u otro contenido, junto con su contexto arqueológico y natural; y
iii)             los objetos de carácter prehistoric

Patrimonio cultural inmaterial

Aquellos usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas – junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes – que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural. Se manifiestan en los siguientes ámbitos:
a. tradiciones y expresiones orales, incluido el idioma como vehículo del patrimonio cultural inmaterial;
b. artes del espectáculo;
c. usos sociales, rituales y actos festivos;
d. conocimientos y usos relacionados con la naturaleza y el universo;
e. técnicas artesanales tradicionales

Bienes culturales

Los bienes, cualquiera que sea su origen y propietario, que las autoridades nacionales, por motivos religiosos o profanos, designen específicamente como importantes para la arqueología, la prehistoria, la historia, la literatura, el arte o la ciencia, y que pertenezcan a las siguientes categorías:
a. las colecciones y ejemplares raros de zoología, botánica, mineralogía, anatomía, y los objetos de interés paleontológico;
b. los bienes relacionados con la historia, con inclusión de la historia de las ciencias y de las técnicas, la historia militar y la historia social, así como con la vida de los dirigentes, pensadores, sabios y artistas nacionales y con los acontecimientos de importancia nacional;
c. el producto de las excavaciones (tanto autorizadas como clandestinas) o de los descubrimientos arqueológicos;
d. los elementos procedentes de la desmembración de monumentos artísticos o históricos y de lugares de interés arqueológico;
e. antigüedades que tengan más de 100 años, tales como inscripciones, monedas y sellos grabados;
f. el material etnológico;
g. los bienes de interés artístico, tales como:
i) cuadros, pinturas y dibujos hechos enteramente a mano sobre cualquier soporte y en cualquier material (con exclusión de los dibujos industriales y de los artículos manufacturados decorados a mano);
ii) producciones originales de arte estatuario y de escultura en cualquier material;
iii) grabados, estampas y litografías originales;
iv) conjuntos y montajes artísticos originales en cualquier material; h. manuscritos raros e incunables, libros, documentos y publicaciones antiguos de interés especial (histórico, artístico, científico, literario, etc.) sueltos o en colecciones;
i. sellos de correo, sellos fiscales y análogos, sueltos o en colecciones;
j. archivos, incluidos los fonográficos, fotográficos y cinematográficos;
k. objetos de mobiliario que tengan más de 100 años e instrumentos de música antiguos.




[2] UNESCO. Patrimonio. Nº 136  “INDICADORES UNESCO DE CULTURA PARA EL DESARROLLO” https://es.unesco.org/creativity/sites/creativity/files/digital-library/cdis/Patrimonio.pdf
[3] Como la “Convención para la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural” (1972); la “Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial” (2003); la “Convención sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático” (2000), y la “Convención sobre las Medidas que deben Adoptarse para Prohibir e Impedir la Importación, la Exportación y la Transferencia de Propiedad Ilícitas de Bienes Culturales” (1970).

Ficha para la recogida de ideas, propuestas y proyectos para definir una Estrategia de Atención al Patrimonio de la Baja Montaña

PROPUESTAS, IDEAS, PROYECTOS

¿Qué podemos hacer? 

¿Qué nos gustaría hacer?

PATRIMONIO Y CULTURA EN LA BAJA MONTAÑA

Pretendemos, entre todos, hacer un Plan de Acción y necesitamos sumar proyectos. Descárgate la ficha y presentanos tus propuestas e ideas

Ficha de Propuestas

Esta es una primera recogida de proyectos, ideas y propuestas. Puedes entregar tu ficha en tu Ayuntamiento o Concejo hasta el 31 de octubre

¿Quieres participar? Aquí tienes una encuesta que nos ayudará a explicar cómo percibimos nuestro Patrimonio y nuestra Cultura

ENCUESTA SOBRE NUESTRA PERCEPCIÓN

¿Cómo vemos? 

¿Cómo sentimos? 

¿Cómo hacemos ?

PATRIMONIO Y CULTURA EN LA BAJA MONTAÑA


Si quieres participar en esta iniciativa y no puedes acudir a una de las reuniones de presentación puedes descargarte la ficha, cumplimentarla y entregarla en tu Ayuntamiento o Concejo.

Encuesta de percepción

Fecha límite de entrega: 23 de octubre

Calendario de Presentación de la Estrategia de Atención al Patrimonio Cultural de la Baja Montaña


¿Para quién ponemos en marcha esta Estrategia de Atención al Patrimonio de la Baja Montaña?

En primer lugar, y sobre todo, este proceso y sus resultados deben ser positivos, benéficos, rentables para todos y todas  los que vivimos en nuestra comarca.
Los puntos de este tapiz representan y simbolizan a todas y cada una de las personas que vivimos en los pueblos que integran la Comarca de Sangüesa-Baja Montaña y los colores muestran cómo se reparten esas personas por el territorio
 Datos extraídos del BON 45, de 5 de marzo de 2018: “Orden Foral 23/2018, 
de 7 de febrero del Consejero de Hacienda y Política Financiera, 
por la que se declaran oficiales las cifras de población 
de los Concejos de Navarra con referencia al 1 de enero de 2018.”

En la Comarca de Sangüesa-Baja Montaña vivimos un total de 8.022 personas repartidas en 13 municipios.





Pero, además, esta iniciativa beneficiará a todas aquellas personas que estudian, cuidan, trabajan, investigan, escriben, cantan, piensan, exploran, cuentan y exploran el Patrimonio y la Cultura de nuestro territorio aunque no vivan aquí.

¿Quién impulsa la Estrategia de Atención al Patrimonio Cultural de la Baja Montaña?

Durante los años 2016 y 2017, algunos Ayuntamientos de la Comarca, empresas y técnicas de diversas entidades de la zona como Mancomunidad y Cruz Roja  han participado en un Grupo de Trabajo sobre el Empleo en la zona. El objetivo era reflexionar y encontrar soluciones a algunos problemas del territorio y sus gentes: el desempleo, el trabajo precario, la despoblación, el envejecimiento. Estas sesiones de trabajo estaban coordinadas por la Agencia de Empleo y Desarrollo de Cederna Garalur en la Comarca de Sangüesa.
A partir de este análisis reflexivo empezaron a quedar claras algunas cuestiones: 

  • tenemos que hacer atractivo nuestro territorio,
  • lo tenemos que sentir, lo tenemos que querer... 
  • lo tenemos que hacer juntos, unidos, colaborando...
  • lo que hagamos tendría que ayudarnos a fijar población, a atraer a nuevos habitantes, a que los ...
  • a vivir y a ser mejores...
  • lo que hagamos tendrá que partir de "nuestras materias primas"... 



En los últimos meses de 2017 llegamos a una primera conclusión: en nuestra comarca aquello que genera proyectos, que emociona, que moviliza, que genera vida, que nos diferencia y nos une, de lo que estamos orgullosos pero hambrientos por conocer, explorar y mejorar tiene que ver con NUESTRO PATRIMONIO Y NUESTRA CULTURA.

En enero de 2018, aprovechando la coincidencia temporal de que Europa celebra el Año del Patrimonio Cultural comenzamos a trabajar en el diseño e implementación de la Estrategia de Atención al Patrimonio Cultural de la Baja Montaña. 

Entonces se creó el Comité de Pilotaje, animado desde la Agencia de Empleo y Desarrollo de Cederna Garalur e integrado por las Entidades Locales de la Comarca que voluntariamente han decidido empujar esta iniciativa. Se han adherido formalmente 13 entidades: Aibar-Oibar, Cáseda, Eslava, Ezprogui, Gallipienzo/Galipentzu, Javier, Leache/Leatxe, Liédena, Petilla de Aragón, Sangüesa/Zangoza y Yesa y los Concejos de Gabarderal y Rocaforte.

En este tiempo la iniciativa es asumida como un proyecto especialmente interesante para toda la Montaña de Navarra. La iniciativa  fue presentade en la sesión nº 145 de la Junta Directiva de la Asociación Cederna Garalur celebrada en Ansoain el pasado 13 de marzo de 2018 y aprobada por unanimidad por los asociados presentes en la reunión considerandola una actuación estratégica para la Comarca de Sangüesa/Baja Montaña en 2018.

Para simbolizar la unión y la intención de todas estas entidades para trabajar estratégicamente en ATENDER el Patrimonio y la Cultura de la Baja Montaña se creó un sello que habrás visto en carteles, entradas de blog, noticias, mensajes...


Así, pues, es como empezó a andar la Estrategia de Atención al Patrimonio Cultural de la Baja Montaña, que es apoyada a través del Gobierno de Navarra por dos de sus Departamentos: 

  • Por su contenido -nuestro Patrimonio y nuestra Cultura- del trabajo que queremos desplegar estamos arropados por el Departamento de Cultura, Deporte y Juventud 
  • Por su metodología: para que el proceso de definir, diseñar e implementar nuestra Estrategia sea participativo estamos apoyados por Departamento de Relaciones Ciudadanas e Institucionales, su ayuda  nos ha permitido contar con la asistencia técnica de Ana Zabalegui, una inmensa profesional  con una dilatadísima trayectoria en materia de cultura, patrimonio, desarrollo y gestión de proyectos empresariales relacionados con el patrimonio cultura. formación...


Ahora, mediado el mes de octubre, este Comité de Pilotaje quiere extender la iniciativa y seguir sumando...

Porque queremos actuar y atender el Patrimonio Cultural de la Baja Montaña  sumando a personas, grupos, asociaciones… Te esperamos!!!


¿Qué participación aspiramos a desplegar para llegar a diseñar nuestra Estrategia de Atención al Patrimonio Cultural de la Baja Montaña?

Una de las definiciones más aceptadas en la comunidad internacional de participación es la propuesta por Roger Hart en 1993, en la que se la define como “la capacidad para expresar decisiones que sean reconocidas por el entorno social y que afectan a la vida propia y/o a la vida de la comunidad en la que uno vive”[1].

La participación requiere de un cierto número de personas o grupos cuyos comportamientos se “determinan recíprocamente”. En este sentido, podríamos decir que es sinónimo de intervención colectiva: TOMAR PARTE, SER PARTE, FORMAR PARTE JUNTO A OTROS DE UNA MISMA ACCIÓN, EVENTO, DECISIÓN…

Los teóricos señalan dos grandes ámbitos para la participación:
•El público, que incluye la participación ciudadana y la política, y 
•El privado, en el que se encuentran la participación social y la comunitaria.

La Participación Ciudadana

La intervención de los ciudadanos en la esfera pública. Es un proceso que proporciona a los individuos, a las vecinas y vecinas, una oportunidad de influir en las decisiones públicas. Es  un componente del proceso democrático de toma de decisiones.  Pero caben muchas otras esferas y momentos en los que se requiere participación ciudadana, como los PROCESOS de PARTICIPACIÓN a los que somos llamados sobre cultura, energía, medio ambiente, etc, etc. Muchas veces esta participación se queda en un plano consultivo o deliberativo.

La Participación Política

La participación política es un elemento esencial de los sistemas democráticos. En cierta medida la podríamos definir como una modalidad de participación ciudadana. Y, en este sentido se define como toda actividad de los ciudadanos que está dirigida a intervenir en la designación de los gobernantes y/o a influir en los mismos con respecto a una política estatal.
  • Acciones dirigidas a la composición de cargos representativos.
  • Acciones dirigidas a influir en las actitudes de los políticos
  • Acciones dirigidas a otros irrelevantes políticamente (boicot a productos de empresas y ONG, por ejemplo)
  • Actos a favor o en contra de medidas tomadas (huelgas, manifestaciones, etc)
  • Participación en asociaciones de carácter político  como partidos políticos y sindicatos.
 

La Participación Social

La participación social implica la agrupación de los individuos en organizaciones de la sociedad civil para la defensa y representación de sus respectivos intereses… que buscan el mejoramiento de las condiciones de vida o defensa de intereses. Estas organizaciones y grupos configuran lo que se denomina Tercer Sector; una manera de actuar diferente a la del Primer Sector-Público y el Segundo Sector-Privado (mercado)
La participación social es un derecho humano esencial de toda persona y, una sociedad puede considerarse democrática cuando todos sus ciudadanos y ciudadanas participan.
La participación social es uno de los componentes más importantes de la construcción de la democracia y, a través de ella, se contribuye a asegurar el cumplimiento de otros derechos.

 Y, la Participación Comunitaria

Con el que nos referimos al conjunto de acciones desarrolladas por diversos sectores comunitarios, en la búsqueda de soluciones a sus necesidades específicas. Se encuentra unida al desarrollo comunitario y tiene como eje la mejora de las condiciones de vida de la comunidad.

En la participación comunitaria es el propio grupo quien estipula las relaciones en función del problema, al cual busca solución mediante un proyecto de desarrollo de mejoras o cambio de la situación. Una de las características de la participación comunitaria es que busca mejorar el bienestar de los miembros de la comunidad en función de valores que le son propios, para que la mejora pueda ser sostenible en el tiempo.

De esta manera, los problemas de la comunidad pueden ser resueltos de manera endógena y las soluciones se ajustan a su entorno porque surgen del consenso de sus miembros.


Para la implementación de la Estrategia de la Baja Montaña (tanto en el diagnóstico, el diseño como en  la ejecución) aspiramos a poner en marcha un proceso de participación comunitaria que llegue a la  co-decisión y co-gestión para el desarrollo de  proyectos vinculados al Patrimonio y la Cultura de cada uno de nuestros pueblos.



TRES REGLAS BÁSICAS PARA PARTICIPAR

Si te quieres sumar a esta proceso debes recordar que buscamos una participación...
1.- VOLUNTARIA: todo el mundo que lo desee puede sumarse a este proceso con la intensidad que cada persona desee
2.- PLURAL: todo lo que voluntariamente se aporte a este proceso debe hacerse de manera respetuosa y tolerante.
3.- POSITIVA: no buscamos la uniformidad, es posible discrepar pero las propuestas, ideas, proyectos, aportaciones, sugerencias, críticas que se incorporen a la estrategia tienen que SUMAR no DIVIDIR





[1] Esta entrada se ha redactado tomando como referencia el blog Divulgación Dinámica  https://www.divulgaciondinamica.es/blog/participacion-ciudadana-definicion-tipos-participacion/